Arroz Falsificado hecho con Plástico

Difícil de creer, pero Singapur alerta sobre la introducción a ese país de arroz falsificado. En ese reporte se denuncia que ciertas compañías chinas están produciendo cantidades importantes de arroz falso y de acuerdo a esa advertencia aparecida en un diario de Hong Kong, los fabricantes de ese producto mezclan papas, camotes y resina plástica industrial para producir una imitación de arroz que engaña al consumidor por su apariencia y sabor.

De los estudios que se le han hecho a este producto, se desprende que cuando una persona come tan sólo tres tazones de este arroz apócrifo, es como si se comiera una bolsa de plástico entera de las de supermercado, con el consiguiente daño a su salud.

El escándalo causado por este señalamiento ha sido mayúsculo, ya que no es la primera vez que compañías chinas tratan de sorprender a los mercados internacionales con alimentos alterados, como aquel incidente de la “leche” contaminada con melamina que intoxicó a casi 300 mil personas y causó la muerte a por lo menos seis niños, debido al envenenamiento con químicos tóxicos.

Otros productos chinos contaminados también descubiertos fueron, alimento para mascotas, tazas infantiles contaminadas con plomo hasta otro caso de arroz al que se le añadió saborizante sintético tóxico para hacer creer a la gente que se trataba de una cara variedad de arroz.

Esta noticia, que nos parece tan ajena, no lo es tanto, si tan solo nos tomamos la molestia de leer las etiquetas de los frascos, bolsas o cajas de alimentos que se expenden en los supermercados pues nos daríamos cuenta que en realidad, casi toda la comida industrializada es falsa, es decir, no es lo que creemos que es.

Así, veremos que la salsa de tomate catsup no contiene tomates, que el vinagre no es producto de ningún proceso de fermentación, que el chocolate no es de cacao sino está hecho con grasas procesadas, colorantes y saborizantes, que la mayoría de los productos están contaminados con químicos industriales potencialmente cancerígenos o letales para el ser humano.

Desde hace muchos años que la población consume alimentos cargados de químicos tóxicos que se añaden para imitar los sabores, colores y olores de los alimentos verdaderos y para que no se echen a perder.

Lo grave es que la gente está encantada de comer puré de papa de caja, verduras “frescas” congeladas, carnes congeladas de varios meses o años de antigüedad, sopas de lata, jugos de caja, postres, imitaciones de yogurt, de mantequilla, de crema, de leche y de muchos productos que hacen más fácil y rápida la preparación de la comida.

Además que nuestro organismo fue diseñado para comer alimentos naturales verdaderos y las imitaciones, por muy genuinas que parezcan y muy buen sabor que tengan, no pueden engañar ni al hígado, ni a la sangre y no pueden nutrir nuestras células y tejidos.