La Economía Mexicana y el Cambio Planetario

A quienes nos tocó vivir la segunda mitad de un siglo y voltear la página para vivir el inicio de uno nuevo, podemos atestiguar que esta época es y ha sido maravillosa. Nuestra capacidad de asombro no tiene límites en cuanto a la cantidad y calidad de los cambios que hemos presenciado y que seguimos observando en todos los aspectos de la vida.

Para quienes podemos darnos cuenta, miramos como el Cambio está produciéndose frente a nuestros ojos y nos observamos justo en medio de él y podemos ver que el planeta entero está en medio de un movimiento muy importante, de variaciones en todos los órdenes que nos llevan a pensar que las convulsiones que está sufriendo la Tierra y con ella todos sus habitantes, son el resultado de un cambio planetario a niveles más elevados de los que nosotros los humanos, a simple vista podemos observar.

La Tierra como planeta está manifestando esos cambios al dar a luz a nuevos volcanes que han aparecido en diferentes partes del mundo en los últimos años. Tanto el continente Americano como el europeo han sufrido tempestades e inundaciones que afectan vidas y desestabilizan las economías de los países.

Las explosiones de radiación solar que son monitoreadas constantemente por organismos internacionales, han sido categorizadas para clasificarlas. La mayor categoría de explosiones solares es la X, que de acuerdo al grado que alcanzan en las mediciones, se acompañan con números, como se miden los huracanes de acuerdo a la fuerza alcanzada.

Aunque la NASA dice que estas radiaciones nocivas no pueden traspasar la atmósfera terrestre y afectar físicamente a los humanos cuando son lo suficientemente intensas, perturban la atmósfera y afectan los sistemas de navegación GPS y otras comunicaciones que se utilizan para señalizar viajes.

Sin embargo, no es creíble que estas variaciones electromagnéticas de proporciones magníficas no nos afecten a los seres humanos. Si varía el campo electromagnético que rodea a la Tierra, necesariamente esta fluctuación afecta el nuestro, que identificamos en nuestra propia aura que es energía electromagnética.

Se dice que el núcleo de la Tierra se está calentando y a medida que esto sucede, el magma comienza a ascender a la superficie por las grietas, que origina el nacimiento de nuevos volcanes, porque por algún lado debe salir a la corteza terrestre, provocando cambios notorios en la estructura física del terreno.

También es un hecho comprobado que la temperatura del Océano Pacífico se ha incrementado, que produce la alteración de las corrientes que producen los patrones climáticos, que causan cambios erráticos, temperaturas extremas, sequías e inundaciones que necesariamente afectan las cosechas de alimentos con el consiguiente aumento de precio de los alimentos en todo el mundo.

Pero no solo los cambios están ocurriendo en el centro de la Tierra o en su superficie. También se ha documentado que las tormentas están produciéndose mucho muy arriba en la atmósfera, hacia la estratósfera, calculándose que las moléculas de agua se elevan hasta casi 18,000 metros, lo que hasta ahora parece inconcebible.

El problema en este caso, es que cuando las moléculas de agua interactúan con el dióxido de azufre de la estratósfera, se produce un efecto de calentamiento que a su vez afecta la famosa capa de ozono y comienzan a aparecer agujeros en ella. Hasta ahora, este efecto se había detectado en lugares que contienen mucho hielo como la Antártida, pero ahora se teme que sobre los Estados Unidos se esté formando un gran agujero en la capa de ozono.

Definitivamente, estamos presenciando cambios sumamente importantes.

Estas modificaciones en el comportamiento climático y en las variaciones físicas del planeta, nos afectan necesariamente a los humanos, y puesto que ya no podemos seguirnos considerando ajenos a estos fenómenos, debemos también nosotros tomar conciencia de ello para recapacitar.

Si la economía de poderosos países europeos se está tambaleando, si el poder adquisitivo y niveles de vida de sus habitantes están cayendo a niveles nunca esperados, ¿qué podemos esperar nosotros en nuestra precaria economía mexicana, ahora prendida con alfileres dependiendo como siempre del petróleo y con una población que cada día crece más y más?

Es tiempo de recapacitar y tratar de reacomodar las piezas de nuestro rompecabezas, para no continuar en el patrón de consumismo de los países de primer mundo, cuyos ingresos per cápita jamás serán alcanzados por el nuestro, para que encontremos nuevas formas de vida, antiguas formas de alimentarnos con base en productos de la tierra preparados por nuestras manos y dejemos de una vez por todas la cultura de la cocacola, de la hamburguesa y de la comida congelada para regresar a la preparación en casa de la avena, de la olla de frijoles y de la canasta del mercado llena de fruta y verdura fresca como base de una alimentación sana y menos dependiente.

Pero sobre todo, recapacitemos también en que es tiempo de tomar conciencia que como humanos tenemos una conciencia propia, de nacionalidad y planetaria para que tomemos ahora sí en serio, el ayudarnos los unos a los otros, entre vecinos, entre familias, y así a la comunidad entera.

De todo esto no se habla en los periódicos ni en las redes sociales modernas, pero es imperativo que cada uno de nosotros tomemos la decisión de cambiar la forma en que vamos a cambiar nuestra vida de ahora en adelante.

El cambio también debe producirse en nosotros, tendremos que comenzar de nuevo. Abandonemos los sistemas de consumo que nos rigen ahora, conozcamos y ayudemos al vecino en necesidad. Ya no es válido el “tanto tienes, tanto vales”, todos somos seres humanos en evolución, dirigiéndonos todos al mismo lugar y al que necesariamente vamos de la mano.

Cada vez va a ser más difícil para la población acceder a más comodidades, a tener una buena calidad de vida, simplemente porque nosotros hemos ido perdiendo de vista lo que realmente es importante de ella.

Al abandonar nuestra esencia de seres pertenecientes al planeta Tierra, y olvidar que somos totalmente dependientes de ella y que lo que a ella le ocurra nos sucede necesariamente también a nosotros.

Los cambios que se están dando a nivel sistema solar, afectan a nuestro planeta y todo lo que lo modifique, nos debe conducir a evolucionar junto con ella.

Nuestro campo de vibración está subiendo de nivel y debemos crecer en conciencia. Debemos hacernos conscientes que el odio, el rencor, la crítica, el orgullo, los miedos y tantas emociones negativas solo nos conducen a la infelicidad. Cambiemos todo ello por su parte positiva: amor, perdón, comprensión, humildad, valor, etc. para que así, podamos recuperar la paz que tanta falta nos hace en nuestra vida y a nuestro planeta.

Cuando elevemos nuestra conciencia y seamos mejores personas y seres humanos, necesariamente se reflejará en nuestra vida y por consiguiente en el planeta y en nuestro sistema solar.