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Cómo Educar a los Niños Indigo


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El fenómeno índigo, tan popular ahora, se debe a la gran cantidad de niños que están naciendo con estas características.

El Ser índigo es aquel que cumple con ciertas características específicas. Índigo es un nivel evolutivo: hay ancianos, hay adultos y jóvenes índigo y han existido siempre.

Generaciones atrás, las personas con esta vibración eran pocas, pero la mayoría de los niños nacidos hoy día cumplen con estas características. Es por eso que se les llama "Niños Índigo".

El fenómeno índigo, tan popular ahora, se debe a la gran cantidad de niños que están naciendo con estas características. Ser índigo implica vivir en ese estado vibratorio. Se puede estar entrando en la vibración índigo o estar plenamente en ella. Los niños de la nueva era son los adultos del mañana, los que vienen a cambiar nuestra sociedad. El ser índigo implica una misión, una responsabilidad.

En general, los Niños Índigo cumplen con una serie de características afines. Las siguientes son algunas pautas orientativas, que no tienen por qué coincidir totalmente para que una persona sea considerada índigo. Cuantas más características sean afines, se deducirá que la vibración índigo se manifiesta más claramente.

• Tienen una inteligencia emocional muy desarrollada
• Son muy sensibles a la muerte de animalitos y plantas
• Se conmocionan cuando ven a otros niños sufrir
• Son solidarios con sus compañeros
• No necesitan sufrir para aprender en la vida
• Son muy creativos
• En general tienen un alto coeficiente intelectual
• Su rendimiento escolar es bajo con respecto a su capacidad
• Frecuentemente son diagnosticados con déficit de atención ADD/ADHD
• Son muy inquietos
• Suelen aburrirse en la escuela y distorsionar la clase
• Tienen experiencias extrasensoriales
• Sienten tener una misión en la vida
• Se interesan por temas de desarrollo espiritual
• Manifiestan conocimientos que no pueden explicar cómo saben
• Son muy intuitivos
• Generalmente tienen un buen sistema inmunológico
• No aceptan órdenes por imposición

¿Cómo educar a un Índigo?

Los nuevos niños son rebeldes y se comportan como adolescentes, como adultos en miniatura. Algunos incluso suelen preguntar “¿qué hago en un cuerpo pequeño?”, o prefieren conversar con adultos a jugar con otros niños. Suelen tener amigos mayores que su edad.

Son niños que tienen el hemisferio cerebral derecho más desarrollado que las generaciones anteriores, por lo que el sistema tradicional de educación no encaja con ellos, situación que crea dificultades tanto para los docentes como para los padres.

Los índigo son en su mayoría muy activos, no paran quietos, tienen mucha energía, por lo que es útil que realicen actividades físicas, por ejemplo Aikido, que es un arte marcial de características no agresivas.

La educación de los niños debe enfocarse a llamarles la atención, romper la rutina, lograr que los niños mantengan una actitud activa, más participativa en clase. Otro factor por demás importante es la motivación de los docentes, el cariño que se pone en las clases y, por encima de todo, el uso de la creatividad para enseñarles.

Su alimentación
La alimentación debe ser sana y lo más baja posible en agregados químicos y azucares refinados. Se recomienda un buen balance de cereales, legumbres y frutas. Se prefieren los alimentos frescos y con poco procesamiento, incluyendo en cuanto a cocción se refiere, puesto que este proceso deriva en la pérdida de gran cantidad de nutrientes. Se recomienda el consumo de vitamina B6 y zinc en casos de hiperactividad.

El rol de los Adultos
La llegada de los índigo nos plantea un desafío. La sociedad necesita un cambio y los niños desde su lugar están presionando para que el proceso suceda ahora. Ellos llegarán a adultos y debemos prepararlos, orientarlos y no hacer marchitar su fuerza, su energía de cambio.

Primero que nada se plantea la necesidad de un cambio en la educación, por eso ellos rechazan firmemente el sistema actual. El sentir de estos niños nos lleva a cuestionarnos sobre nosotros mismos, sobre lo que fue nuestra educación, nuestra infancia, los límites que recibimos de nuestros padres, y por sobre todo nos lleva reflexionar que todos necesitamos mucho amor, y los niños lo reclaman a gritos. Este es uno de los motivos por lo que son tan inquietos, buscando captar nuestra atención. Necesitan que se les dedique tiempo, compartir actividades, ser escuchados, que se dé importancia a aquello que sienten.
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